jueves, 7 de abril de 2016

Soberanía


¿Qué es la soberanía?

La Soberanía (del latín “super amus”, ‘señor supremo’) es la voluntad política que posee un Pueblo con derecho a tomar decisiones para determinarse, manifestarse, y tomar decisiones con independencia de poderes externos.
Dentro del ámbito de la política, la soberanía está asociada al hecho de ejercer la autoridad en un cierto territorio. Esta autoridad recae en el pueblo, aunque la gente no realiza un ejercicio directo de la misma sino que delega dicho poder en sus representantes.


¿De dónde surge la soberanía?

El concepto de soberanía surgió cuando los europeos de los siglos XVI y XVII empezaron a buscar fundamentos laicos sobre los que basar la autoridad de los incipientes estados nacionales. El término soberanía proviene de la palabra soberano que implica ausencia de control; pero soberano también es el jefe de un Estado monárquico, es decir, de un ente político, y por esta razón la soberanía ha surgido en el campo político.


Características de la soberanía


Es el poder máximo en una nación

Es el poder máximo dentro de un país ya que no admite otros poderes por encima de él, ya que representa la voluntad colectiva e inalienable de la nación.

Es un poder primigenio

La soberanía es primigenia, es decir, es un poder por sí mismo que no proviene o tiene origen en otro poder o mandato, no es cedido por un poder establecido (un estado) o persona.

Es una e indivisible

La soberanía es una e indivisible, es decir, pertenece a toda la nación y no a un individuo en particular, si bien cada individuo forma parte de la nación y comparte la soberanía con los demás integrantes de la nación, como individuo particular no puede adjudicarse la soberanía como propia.

La soberanía es inalienable e imprescriptible

Esto quiere decir que la soberanía no puede ser cedida, pongamos por caso a otra nación, eso aún y cuando el estado o la mayoría del pueblo consintieran en ello. Además la soberanía de un país no está sujeta a los cambios temporales, entendiéndose que no es caducable. Tampoco está sujeta a la permanencia o cambio de un régimen, siendo completamente ajena a los regímenes que gobiernan un país y a sus ideologías.

Pertenece al pueblo

Su titularidad pertenece al pueblo. En la actualidad la soberanía recae en el pueblo tanto en las repúblicas como en la mayoría de las monarquías (constitucionales o parlamentarias).

Se fundamenta en un régimen jurídico.

La soberanía de cada nación está fundamentada en su régimen jurídico, generalmente en la constitución del país. Por tanto la constitución y las demás leyes establecen las formas para ejercer la soberanía, entregando facultades al estado para ejercer la soberanía y protegerla de intromisiones y violaciones en cualquier ámbito.

Protección estatal a la soberanía

El estado está obligado a proteger la soberanía (territorial, aérea, marítima), mediante las fuerzas militares y policiales, en contra de potencias extranjeras o poderes fácticos que la pretendan menoscabar.

La importancia de la soberanía

En tiempos de la esclavitud hubo dueños y esclavos, en el feudalismo hubo señores y siervos de la gleba, en las monarquías absolutas hubo reyes y súbditos. Cuando el mundo dejó atrás estas relaciones de subordinación y explotación entre las personas, surgieron las Repúblicas, que viene de “res-pública”, es decir, cosa del pueblo, en la que todos son iguales ante la ley. Surgió la “cívitas”, es decir, la ciudad de todos los ciudadanos, iguales ante la ley y las relaciones de subordinación de unos ante otros quedaron fuera de lo bueno y de la ley.

Las naciones se han organizado, desde entonces, a partir de un contrato social en el cual los ciudadanos eligen a otros ciudadanos, por un tiempo determinado y para un encargo preciso: servir a la nación administrando su progreso y garantizando un marco ético y legal en el que todos tengan garantizados todos sus derechos y puedan cumplir todos sus deberes.
En este tipo de organización social no hay reyes, ni señores, ni jefes, ni mesías, ni papas. No hay súbditos ni vasallos. El Estado no teme a sus ciudadanos, ni estos temen a su propio Estado, que ha sido elegido para cuidarlos, no para perseguirlos, ni acosarlos, ni para reprimir su libertad, ni para explotar su vida. El Estado no es el soberano absoluto sobre sus “súbditos” nacionales. Cada ciudadano es el soberano que elige, controla, evalúa y revoca a sus servidores del Estado.

Bibliografía:
http://definicion.de/soberania/#ixzz459j04pQI

http://www.ejemplode.com/53-conocimientos_basicos/3639-caracteristicas_de_la_soberania.html

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