Soberanía
¿Qué es la soberanía?
La Soberanía (del latín “super
amus”, ‘señor supremo’) es la voluntad política que posee un Pueblo con derecho
a tomar decisiones para determinarse, manifestarse, y tomar decisiones con
independencia de poderes externos.
Dentro del ámbito de la política,
la soberanía está asociada al hecho de ejercer la autoridad en un cierto
territorio. Esta autoridad recae en el pueblo, aunque la gente no realiza un
ejercicio directo de la misma sino que delega dicho poder en sus representantes.
¿De dónde surge la soberanía?
El concepto de soberanía surgió cuando
los europeos de los siglos XVI y XVII empezaron a buscar fundamentos laicos
sobre los que basar la autoridad de los incipientes estados nacionales. El
término soberanía proviene de la palabra soberano que implica ausencia de
control; pero soberano también es el jefe de un Estado monárquico, es decir, de
un ente político, y por esta razón la soberanía ha surgido en el campo
político.
Características de la soberanía
Es el poder máximo en una nación
Es el poder máximo dentro de un
país ya que no admite otros poderes por encima de él, ya que representa la
voluntad colectiva e inalienable de la nación.
Es un poder primigenio
La soberanía es primigenia, es
decir, es un poder por sí mismo que no proviene o tiene origen en otro poder o
mandato, no es cedido por un poder establecido (un estado) o persona.
Es una e indivisible
La soberanía es una e
indivisible, es decir, pertenece a toda la nación y no a un individuo en
particular, si bien cada individuo forma parte de la nación y comparte la
soberanía con los demás integrantes de la nación, como individuo particular no
puede adjudicarse la soberanía como propia.
La soberanía es inalienable e
imprescriptible
Esto quiere decir que la
soberanía no puede ser cedida, pongamos por caso a otra nación, eso aún y
cuando el estado o la mayoría del pueblo consintieran en ello. Además la
soberanía de un país no está sujeta a los cambios temporales, entendiéndose que
no es caducable. Tampoco está sujeta a la permanencia o cambio de un régimen,
siendo completamente ajena a los regímenes que gobiernan un país y a sus ideologías.
Pertenece al pueblo
Su titularidad pertenece al
pueblo. En la actualidad la soberanía recae en el pueblo tanto en las repúblicas
como en la mayoría de las monarquías (constitucionales o parlamentarias).
Se fundamenta en un régimen
jurídico.
La soberanía de cada nación está
fundamentada en su régimen jurídico, generalmente en la constitución del país.
Por tanto la constitución y las demás leyes establecen las formas para ejercer
la soberanía, entregando facultades al estado para ejercer la soberanía y
protegerla de intromisiones y violaciones en cualquier ámbito.
Protección estatal a la soberanía
El estado está obligado a proteger
la soberanía (territorial, aérea, marítima), mediante las fuerzas militares y
policiales, en contra de potencias extranjeras o poderes fácticos que la
pretendan menoscabar.
La importancia de la soberanía
En tiempos de la esclavitud hubo
dueños y esclavos, en el feudalismo hubo señores y siervos de la gleba, en las
monarquías absolutas hubo reyes y súbditos. Cuando el mundo dejó atrás estas
relaciones de subordinación y explotación entre las personas, surgieron las
Repúblicas, que viene de “res-pública”, es decir, cosa del pueblo, en la que
todos son iguales ante la ley. Surgió la “cívitas”, es decir, la ciudad de
todos los ciudadanos, iguales ante la ley y las relaciones de subordinación de
unos ante otros quedaron fuera de lo bueno y de la ley.
Las naciones se han organizado,
desde entonces, a partir de un contrato social en el cual los ciudadanos eligen
a otros ciudadanos, por un tiempo determinado y para un encargo preciso: servir
a la nación administrando su progreso y garantizando un marco ético y legal en
el que todos tengan garantizados todos sus derechos y puedan cumplir todos sus
deberes.
En este tipo de organización
social no hay reyes, ni señores, ni jefes, ni mesías, ni papas. No hay súbditos
ni vasallos. El Estado no teme a sus ciudadanos, ni estos temen a su propio
Estado, que ha sido elegido para cuidarlos, no para perseguirlos, ni acosarlos,
ni para reprimir su libertad, ni para explotar su vida. El Estado no es el
soberano absoluto sobre sus “súbditos” nacionales. Cada ciudadano es el
soberano que elige, controla, evalúa y revoca a sus servidores del Estado.
Bibliografía:
http://definicion.de/soberania/#ixzz459j04pQI
http://www.ejemplode.com/53-conocimientos_basicos/3639-caracteristicas_de_la_soberania.html